Hay personas que transforman cada día de trabajo en una historia de generosidad, esfuerzo y amor por lo que hacen. En el Hipotels Natura Palace, en Lanzarote, uno de esos rostros familiares es el de Francisco Luis Navarro, nuestro botones, que desde 2004 ha acompañado a miles de huéspedes con una sonrisa y una palabra amable. Su historia es un homenaje a los valores que definen a Hipotels: cercanía, compromiso y corazón.
De Barcelona a Lanzarote: un flechazo con la isla y con Hipotels
Francisco llegó por primera vez a Lanzarote en 1995, y lo que empezó como una visita se convirtió en una historia de amor con la isla.
“El mar, la tierra, la tranquilidad… Me enamoré de todo”, recuerda con emoción. Años después, decidió dejar Barcelona para quedarse definitivamente. Fue entonces cuando escuchó hablar del Hipotels Natura Palace, recién inaugurado, y decidió unirse al equipo como valet.
Desde aquel primer día, su manera de trabajar se ha distinguido por la humildad y la disposición a ayudar donde hiciera falta. “He pasado por varios departamentos: restaurante, pisos, bares… A menudo me tocaban los trabajos que nadie quería, pero para mí siempre fueron oportunidades para aprender y contribuir al equipo.”

Aprender, cuidar y unir: el espíritu de equipo
Para Francisco, cada día es una oportunidad para crear conexiones humanas. “Disfruto mucho del trato con las personas. He conocido clientes con culturas muy distintas, y todos te enseñan algo”, nos cuenta. Y es que el Hipotels Natura Palace no solo es un hotel, sino un lugar donde se construyen historias compartidas entre viajeros y profesionales apasionados por su labor.
Los huéspedes habituales reconocen su amabilidad y memoria: “Cuando un cliente repetidor te recuerda un detalle del año anterior, te das cuenta de que ese pequeño gesto ha dejado huella.”

Detrás del uniforme: la atención invisible que lo hace todo posible
Francisco también revela ese lado menos visible del trabajo en hotelería: “En los momentos de más movimiento hay que priorizar, cuidar los tiempos y estar pendiente de todos. No siempre se nota desde fuera, pero me esfuerzo por estar atento a cada necesidad.”
Su entrega refleja el espíritu de Hipotels, donde cada pequeño detalle cuenta para crear experiencias inolvidables.
Consejos desde el corazón: la paciencia y la actitud lo son todo
Cuando le preguntamos qué le diría a alguien que acaba de unirse a Hipotels, Francisco responde con la serenidad de quien ha aprendido a amar su oficio: “Le diría que tenga paciencia. Al principio puede parecer duro, pero con el tiempo se disfruta. Aquí los clientes nos valoran y la empresa te devuelve lo que das. Hay que ser honesto, tener actitud y cuidar a los demás.”
Su mensaje resume el ADN de Hipotels: una empresa que confía en las personas, apuesta por su crecimiento y reconoce la importancia de quienes, como Francisco, hacen que cada estancia sea especial.

Hipotels, una gran familia
Cuando le pedimos que defina qué significa para él Hipotels, Francisco no duda: “Para mí, Hipotels es una familia. Estoy muy agradecido al señor Llull y a su familia por las oportunidades que me han dado. Mientras tenga salud, quiero seguir aquí, cuidando de mis compañeros y de nuestros clientes, porque eso es lo que me sale del corazón.”
Y es que su historia no solo habla de años de servicio, sino de un sentimiento que se ha convertido en el alma del Hipotels Natura Palace: el de hacer de cada huésped parte de esta gran familia.
En Hipotels creemos que las grandes experiencias se construyen con personas como Francisco.
Su dedicación, su cercanía y su espíritu positivo son el reflejo del compromiso que ponemos cada día para ofrecerte lo mejor de la hospitalidad canaria.
¿Te gustaría conocer en persona a nuestro querido Francisco y vivir la esencia de Lanzarote? Descubre el encanto del Hipotels Natura Palace y reserva tu próxima escapada al paraíso.